jueves, 18 de febrero de 2021

Relato 18F: "Mi vida con Asperger"

 

Hola querido lector, está leyendo el relato que realiza una persona con Síndrome de Asperger con la finalidad de como es mi día a día. Mi nombre es Héctor y tengo el gusto de hacerte saber mi vida acompañado con este síndrome desde la fecha de mi nacimiento, si estás dispuesto, lo demás está en el resto. 

Además de pasar mucho tiempo apartado de los demás niños en los recreos sin apenas relacionarme por falta de entendimiento, no fui comprendido por muchos maestros ya que desde el principio no se molestaron en saber mi peculiaridad que crea mi condición hasta que apareció una profesora que para mí fue un ángel caído del cielo que siempre la recordaré.

Mi madre y los profesores que me entendían me insistían que no era culpa mía, debido a que yo tenía unas características diferentes que ninguno de ellos se preocupó en conocer, en cambio, la profesora a quien yo llamo mi ángel se llama: Mari Mesas.

El día que repetí, desde que empecé el colegio ella le dedicó estas palabras a mi madre que, después, se hizo realidad “no te preocupes que verás cómo Héctor sale adelante”. 

Después, gracias a mis profesores de apoyo puede salir adelante con la ayuda, a pesar de ello, seguía habiendo profesores que aún no me entendían y me etiquetaban como alguien que no se enteraba de nada, pero, aun así, me saqué mi E.S.O. y una formación profesional, aunque no era la ideal para mí, fui valiente y decidí terminarlo.

Antes de finalizar la E.S.O.  me gustaría añadir otros datos, los compañeros siempre me tachaban como el último de la clase como si fuese la oveja negra en el rebaño, si algún amigo tuve de algún modo me veía raro dicho de algún modo, pues debido a eso me pasaba la mayor parte del tiempo apartado de la sociedad, ya que me sentía un incomprendido, así pues, las tardes me las pasaba solo en mi habitación metido en mi mundo apartado de la sociedad y también, me pasaba los días subiendo solo por el monte dando saltos como si fuera una cabra montés huyendo de algo, aunque, yo huía de la sociedad, es como si fuese guasimodo pero en vida real.

Después cuando terminé los estudios, estaba deseando trabajar en algo en lo que fuera quería probar de camarero, pero, mi madre decía que debido a mis dificultades y  por perdida de atención que además era Asperger, también, padezco de déficit de atención por lo, cuál, aunque quisiera no podía mantenerme centrado. Como mis padre alquilaban apartamentos, yo me puse a aprender sobre limpieza, para poder ayudar a mi madre con ello,  ese es el trabajo que mas ejercí, debido a que no veía otra solución y aunque echase curriculum no encontraba trabajo, así, pues, durante mucho tiempo me dedique a limpiar los apartamentos con mi madre, no obstante, de ese modo trabajando con mi madre me sentía protegido ocultado del mundo que no me entendía, como dije antes, guasimodo en su campanario, otras veces si trabaje en algunos sitios como en una cocina de auxiliar pero decían que no me enteraban con las típicas frases de mi pueblo, “si te lo explique ayer” cuando en mi caso me lo tienen que decir dos veces, dado eso, nunca volví a tener una segunda oportunidad, también trabajé en la aceituna, pero tantos ya que a mí en el pueblo no me veían como al resto, después, me encontré un hobbie fui al gimnasio que además daba judo, aquí también me refugiaba era un modo de estar rodeado un poco más con la gente, cuando decidí seguir con judo era por el motivo de aprender a defenderme ya que, también, iba con miedo a las agresiones por lo cual, me motivó aprenderlo aunque sé que algunos también me veían como un chico hecho de una forma de ser extraña pero al estar rodeado me solté más, al principio en judo me dejaba mucho que me dieran palizas porque era incapaz de luchar llevaba siempre mucho miedo acuestas, hasta que un día decidí coger el toro por los cuernos, bueno más bien a uke (adversario) por las solapas.

Acudí a muchos médicos y solo uno en Úbeda me diagnosticó de síndrome de Asperger, que es un síndrome derivado del autismo, ya que nos comportamos de forma diferente a la sociedad, nos cuesta más relacionarnos y a la hora de aprender nos cuesta más, pues debido a esta condición mi madre se centraba en que trabajos podría hacer, camarero como antes dije no podría hacer.

A los casi 24 años me fui a una asociación de Asperger para que además de ayudarnos a integrarnos en el mundo, nos bucarán trabajo adecuado a ello, les dí mi curriculum se para que lo mandase a un centro donde buscan gente con discapacidad, pero costó encontrarlo, en mi tiempo con mis compañeros asperger al principio me costó aceptar lo que tenía pero con  el tiempo me di cuenta que eran mejor que mucha gente y aquí encontré mi lugar justo lo que necesitaba, se convirtieron en mi segunda familia.

Al tiempo conseguí encontrar un trabajo conviví con otras personas, ese año fue mágico porque tenía tantos miedos que con apoyos me ayudaron y me hicieron levantar cabeza era increíble el cambio que llegué a experimentar, desde entonces me animé a hacer lo que antes no me atrevía a hacer.


Héctor, 27 años




 

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